El algodón, la pandemia y la guerra

Luego de dos años de pandemia, que aún no ha terminado, vemos desfilar, toda una serie de efectos colaterales y entre ellos, el aumento de los precios de todas las materias primas, como consecuencia de una inflación anunciada e imparable.

Evidentemente el sector textil y el algodón en particular no constituyen ninguna excepción a la regla.

El “oro blanco” ha aumentado en una media de un 24%, con picos del 29%, la lana en un 27,5%, la seda en un 31%, y las otras materias sintéticas en un 20%.

Los motivos de estas aumentaciones son bastantes simples y predecibles en estos casos.

Un confinamiento prolongado, como ha sido el caso, motivado por la pandemia, ha originado que las grandes marcas de distribución textiles tuvieran que hacer frente a una demanda que no podían satisfacer ya que en la primavera del 2020 los stocks se habían agotado.

Sumado a esto, la parálisis ocasionada por el confinamiento provoco una escasez de materias primas, como el algodón, y una escasez aun mayor de los productos químicos necesarios para los acabados textiles.

No olvidemos, tampoco, el cierre de los principales puertos chinos y el cierre del Canal de Suez durante seis días a principios del 2021.

Esto provoco un alza considerable del precio del transporte marítimo, cuyos efectos se sienten hasta hoy día, tomando en cuenta que el precio de un contenedor paso de 2.000 dólares americanos a 12.000 dólares.

 

¿El algodón es un barómetro social?

Como bien sabemos, el algodón es un barómetro social que te muestra la realidad del momento en un país determinado. Como reflejo de una situación social, el algodón cristaliza y absorbe todas las tensiones, ya que es una materia prima muy utilizada y la principal fuente de producción y abastecimiento es China.

La producción en este país se ha visto peligrosamente sacudida y ha mostrado los límites del “dragón” durante la pandemia. Si a esto le sumamos el escándalo producido por el trabajo forzoso de la minoría Uigur, que quedó plasmado en un principio, en el embargo decretado por Trump a los productos producidos con el algodón de XINJIANG, embargo al que luego se fueron sumando todos los países, nos damos cuenta de la carencia manifiesta de productos textiles.

Evidentemente los otros países productores confrontados, ellos también al efecto de la pandemia no podían abastecer por si solos, todo el mercado mundial. Es decir, hemos asistido a la rotura y paralización de la cadena algodonera.

Con el encarecimiento del algodón y otras materias primas, los fabricantes se vieron confrontados a aumentar los precios de los productos terminados o bien a disminuir sus márgenes hasta obtener márgenes negativos.

 

¿Podrán los consumidores soportar la presión?

Todas las marcas no reaccionaron de la misma manera, aumentar los precios, era la opción más fácil, pero la pregunta fue ¿hasta qué punto los consumidores iban a aceptar las argumentaciones, sobre todo en un contexto macroeconómico de inflación y disminución del poder adquisitivo?

Uno de los primeros en aumentar los precios durante el año 2021 fue Levi Strauss.

Actualmente y luego de una reflexión y concertación profunda la mayoría de las marcas están tratando de no trasladar el aumento de los precios al producto textil terminando con la esperanza que una mejoría en el año 2023 pueda compensar las pérdidas de márgenes.

Esta crisis provocada por la pandemia puso de manifiesto la gran dependencia del algodón y de las grandes marcas de los países del sudeste asiático. Lo cual, llevo a muchas marcas a tomar la decisión de producir localmente y vender localmente.

Ahora bien, dentro de este contexto, cabe preguntarnos ¿cómo se presentará el año 2022?

Se han realizado muchos estudios y encuestas para tratar de determinar el sentimiento de los diferentes integrantes de la cadena de valor textil.

El 49% de los minoristas de moda encuestados prevén un aumento de precios de menos de un 4,8%, el 10% de los encuestados prevén un aumento que oscilaría entre un 5% y un 10% y un 41 % prevén superior al 10%.

«Es una cuestión de estrategia. Algunos pueden decidir reducir sus márgenes cuando para otros ya son demasiado bajos. También depende del nivel de precios. Para quienes están posicionados en los primeros precios, es más difícil aumentarlos”, concluye Gildas Minvielle.

En 2021, “el 41 % de los franceses dice haber comprado menos ropa”, especifica Thomas Delattre, profesor del IFM, citado por Le Monde.

Estas respuestas son muy bonitas y pueden parecer muy claras, pero ¿cuál es la realidad?

La realidad es que los precios de las materias primas han subido, un 47% para el algodón, un 43% para la lana y un 82% para las oleaginosas entre el periodo que va desde septiembre 2020 a septiembre 2021.

En cuanto a los suministros, el 60% de las grandes marcas de la distribución han decidido una reducción drástica del abastecimiento del sudeste asiático, principalmente de CHINA; para volver a abastecerse en Europa, Usa, Latinoamérica, etc.

Esto trae aparejado como consecuencia que la planificación del aprovisionamiento ya no sea a 18 meses vista sino a 6 meses, y en algunos casos 3 meses.

Loa hilanderos asiáticos corren el riesgo de perder grandes y muy importantes clientes.

 

¿Como estarían previstos el origen de los suministros para 2022/23?

Países Desarrollo Estabilidad Reducción Total
Francia     33%      67%      0% 100%
Europa (Este y Oeste      58%      40%      2% 100%
Mediterráneo (Turquía y África del Norte      50%      40%     10% 100%
Asia        2%       30%      68% 100%
China        6%       33%      61% 100%

Fuente: LSA 22-11-2021

Entretanto el índice de precio del algodón en Nueva York siguió disparándose día tras día, hasta llegar a su nivel más alto por primera vez en los últimos once años, es decir 1,30 centavos de dólar la libra.

Según la agencia Bloomberg, este aumento de precios en tan poco tiempo y tan acelerado se deben a los cuellos de botella creados en la cadena de suministros:

1- Los contenedores estancados.

2- El desajuste entre la oferta y la demanda.

3- El caos provocado en la logística por el aumento desmesurado de los fletes.

4- Baja de la producción en China e India.

5- Baja de la producción en USA debido a problemas climáticos.

6- Inversión muy importante por parte de los “fondos internacionales” que ven en el algodón un valor refugio en tiempos difíciles.

7- La volatilidad inherente al algodón ofrece un atractivo para los inversores-especuladores que ven la posibilidad de obtener ganancias rápidas en poco tiempo.

8- El embargo sobre el algodón de Xinjiang , que obliga a China a remplazar una producción de cinco millones de toneladas que serán destinadas al consumo nacional exclusivamente.

9- El hecho que el algodón resiste mejor que otros cultivos a las inclemencias del tiempo.

10- En este contexto, países clave como Blangladesh, Pakistán e India, están presentando problemas en sus cultivos. En India, las cosechas de algodón en Punjab presentaron problemas debido a la enfermedad del gusano de la cápsula, detalló Judy ganes, presidenta de J. Ganes Consulting.

11- Reducción global de la producción enfrente de una demanda sostenida.

En definitiva, todos estos factores terminan afectando al consumidor final, quien es el que absorberá el aumento de los precios al adquirir ropa, lo cual podría traer como consecuencia una contracción de la demanda y obligaría a los fabricantes textiles a reducir los márgenes.

Si agregamos el fenómeno de la inflación entonces observaremos a través del precio de la ropa una perdida real del poder adquisitivo, que ira desde los jeans hasta las camisetas y las medias.

El sector “retail”, está sometido a un contexto de fuertes presiones en la cadena de suministro y en los costes, a pesar de que las cadenas suelen tener ya cerrados contratos a largo plazo para evitar el golpe de la volatilidad.

“Lo que hemos estado viendo es que, mientras que la demanda se ha recuperado a niveles superiores a 2019, principalmente por el tirón de China, la oferta está lejos de alcanzar ese umbral”, explica Aneeka Gupta, analista especializada en los futuros de agricultura en la firma de ETF, Wisdom Tree.

El consumo se está disparando y la guerra entre Rusia y Ucrania está provocando un alza considerable en los precios del petróleo y bien evidentemente del polyester y otras fibras sintéticas derivadas del mismo, lo que ha traído como consecuencia inmediata que el algodón vuelva a ser una alternativa para que los hilanderos puedan abaratar los costes.

El alza de los precios de las comodities no se traduce inmediatamente en los precios de venta de la ropa. “En materiales de fabricación, Inditex (ZARA) tiene contratos a largo plazo con precios ya fijados”, explica el analista de Renta 4 especializado en el sector, Iván San Félix. En ese sentido, el financiero ve «más inmediato el impacto del factor energético, como el coste de la electricidad o el combustible del transporte».

 

¿La inflación, es un factor de pérdidas de márgenes?

La inflación por otra parte es responsable de los malos resultados financieros de varias empresas distribuidoras bien conocidas.

Boohoo vio sus acciones desplomarse en un 20% tras anunciar sus cuentas avisando de los elevados costes a corto plazo debido al reciente auge de la inflación en el transporte y la cadena de suministro, así como las subidas en los salarios dentro de los centros de distribución.

Argumentación que también esgrimió H&M, explicando que los costes de las ventas estaban volviéndose “cada vez más negativos” de cara al cuarto trimestre.

No han sido los únicos: mientras que Nike y Primark se han visto muy afectados por los retrasos en envíos desde Asia, Asos ha registrado cuellos de botella en sus sistemas por las demoras vinculadas al Brexit.

En España, ZARA defendió que la evolución de los costes había estado en línea con el rendimiento de la empresa. “Nosotros preferimos hablar de la esencia del negocio, de las tendencias a medio y largo plazo, que del impacto de un momento concreto”, zanjó el CEO, Pablo Isla, al ser preguntado al respecto por un analista. “Nada de esto es tan relevante como para que esté teniendo un impacto en nuestro rendimiento global”.

No olvidemos que Zara es una marca nacida en Europa (España) y destinada en su momento a un nicho de mercado que hoy día es muy concurrencial.

 

¿Zara anticipo la crisis? 

Zara tiene construido un modelo muy especial en comparación con el resto del mercado. En los últimos años, ha estado reestructurando su red de producción y de integración logística para instaurar un modelo basado en la cercanía y, así, ganar en agilidad y eficiencia. Es algo que los analistas llevan tiempo valorando.

«Aunque sí que es verdad que los precios de la materia prima están subiendo, pensamos que el gran problema es la subida del coste del transporte, principalmente desde Asia y África», explica Beatriz Rodríguez, analista especializada en el sector del bróker GVC Gaesco. «En el caso de Inditex, creemos que el hecho de contar con una producción muy equilibrada le va a permitir seguir a la cabeza de esta vuelta a la normalidad a pesar del entorno macroeconómico. C.60% de la producción de Inditex está en proximidad (España, Portugal, Marruecos y Turquía) en comparación con sus competidores, que están en un 30%, por lo que el impacto en sus números será menor. Mango, por ejemplo, depende mucho de China, Vietnam y Myanmar, y está sufriendo las consecuencias. H&M, en los resultados de este último trimestre, también informó de que no habían podido satisfacer plenamente la demanda debido a las interrupciones y retrasos en el flujo de productos».

“Mientras que Inditex sí ha incorporado presiones de coste y envíos en sus estimaciones de márgenes para la segunda mitad del año, esto se ve amortizado por su precio medio de venta (unos 18 euros)”, explicaba Rebecca McClellan, analista con consejo de comprar del Santander, el pasado 27 de septiembre en un informe a clientes. La experta indicaba que dos tercios de la fabricación se hiciesen en proximidad, así como las relaciones establecidas con firmas del transporte aéreo y por tierra (como, por ejemplo, KLM y Qatar). “Es una diferenciación a largo plazo”.

En el verano 2020 el precio de un contenedor de cuarenta pies costaba, de media, 2.000 dólares, en el 2021 el precio se había disparado hasta llegar a más de 20.000 dólares Y no sólo los costes se dispararon (especialmente en el transporte marítimo): también los plazos de entrega se incrementaron, tensionando la cadena de valor de la moda hasta romperla.

En agosto 2021, los cuatro mayores grupos de gran distribución de moda del mundo (Inditex, H&M, Fast Retailing y Gap) habían reducido en alrededor de ocho puntos porcentuales el peso de China en el número de fábricas con las que trabajaban. Según se desprende de la información publicada por las compañías, el gigante asiático pasó de copar el 26% de las 11.301 fábricas con las que estas operaban a suponer sólo el 18,79%.

 

¿La moda relocaliza la producción?

La moda comenzó, a volver a producir basándose en un criterio de cercanía, en países como Turquía o Portugal, optando por una cadena de aprovisionamiento más flexible y próxima. No obstante, China continúa siendo el principal centro de producción de los cuatro grupos líderes de la moda.

Sumado a esto los precios seguían aumentando y poniendo en tensión toda la cadena textil de suministros.

Europa, afectada por la crisis de las materias primas y la guerra, sigue a la espera de una moderación que reduzca los daños de esa dependencia que le caracteriza.

Estados Unidos sigue muy pendiente de la evolución de un IPC que marca máximos, y que le lleva a poner en marcha una política de ajustes de los estímulos antes de tiempo. México, por su parte, ya ha comenzado la retirada de estímulos.

Hay que mentalizarse, aunque cueste que las materias primas son antes que nada un factor de producción. es decir, las materias primas son la base para la fabricación de otros productos, y no son un bien manufacturado de consumo inmediato.

Es decir, que su destino no es el consumidor final, sino otros sectores que, a su vez, las transforman en bienes de consumo que, posteriormente, son adquiridos por los consumidores.

Por lo tanto, en ausencia de grandes cambios tecnológicos, podemos decir que la producción de bienes de consumo incide directamente en la demanda de materias primas.

En el caso de la industria textil, salta a los ojos, que, si las empresas deciden producir más ropa, compraran más algodón, u otras materias primas utilizadas en la producción textil, a sus proveedores. Pues, como es obvio, esta ropa que se vende en el mercado, previamente, fue generada mediante el uso de una o varias materias primas.

Es decir que en este caso la oferta y la demanda constituyen las dos caras de una misma moneda.

 

¿Y los costos?

Las empresas se ven enfrentadas a un dilema si eligen absorber los costos adicionales que conlleva una relocalización ya que tendrán que mantener los precios renunciando a una parte de su margen en las ganancias o bien aumentar los precios para poner a salvo sus beneficios lo cual traería como consecuencia la perdida de una parte de la clientela.

Esta disyuntiva es más grave en las empresas de la cadena textil que dependen del endeudamiento externo o de ayudas del estado ya que sus costos reales podrían aumentar muy por encima de lo presupuestado y necesiten más cash Flow.

De acuerdo con los fundamentos económicos clásicos los precios se estructuran sumando los costes de producción al margen de beneficio en cada etapa del proceso productivo.

Evidentemente, este planteo, conlleva a que el aumento de los costos se repercute directamente al consumidor a través de un alza de precios equivalente.

De acuerdo con este enfoque rápidamente observamos que los precios al consumo están aumentando debido al alza del precio de las materias primas.

Lo que sucede es que es que no nos ayuda para comprender por qué las materias primas suben cada vez mas

 

¿La recuperación está basada en ayudas?

Muchos han sido los factores que se han entrelazado para permitir una recuperación tan rápida de la demanda.

Miremos, antes que nada, la cartografía económica mundial

Debido a una fuerte caída de la actividad en la primera mitad de 2020, los Gobiernos de todo el mundo optaron por impulsar la recuperación económica con políticas económicas expansivas, a través de los estímulos fiscales

En línea con lo que comentó el Fondo Monetario Internacional (FMI), la respuesta ofrecida por los países ricos, de media, alcanzó cerca del 7% del PIB; mientras que, en las economías emergentes de América Latina, por ejemplo, la respuesta rozó el 3%. En Estados Unidos, la movilización de recursos alcanzó el 11% del PIB.

El resultado ha sido que los países respondieron con fuertes medidas fiscales que trajo como resultado la reactivación de la demanda aun con la consecuencia de generar una inflación a nivel mundial.

Estas políticas fueron de diversos indoles, desde fiscales (programas de gasto social, planes de infraestructura, entre otros) como financieras (ampliando la base monetaria y facilitando el crédito).

 

¿Consumo y ahorro?

La vuelta a la normalidad se produce debido a los consumidores están gastando ahora lo que ahorraron durante los últimos 2 años. No olvidemos que durante la pandemia las tasas de ahorro alcanzaron máximos históricos.

Evidentemente todos los factores confluyen a una recuperación acelerada de la demanda en los bienes de consumo, como es el caso de USA en donde las ventas minoristas continúan aumentando y ya superan un 20% el nivel de junio de 2020.

La guerra en Ucrania ha provocado aumentos de precio aun mayores en el petróleo y el gas, sin embargo, el mayor aumento, proporcionalmente lo experimentado el carbón. dentro de un contexto donde todos los países se esfuerzan por reducir las emisiones CO2.

 

¿Las empresas del sector textil se diversifican a otros sectores?

La industria textil se diversifica en nuevos sectores o en el lanzamiento de nuevas marcas como en el caso de Mango, que, en el último año, ha lanzado Mango Teen y Mango Casa; o Scalpers, con su propia línea de artículos para el hogar, uno de los sectores que más se benefició con la pandemia y el confinamiento.

El 38% de las empresas de distribución han orientado una parte importante de sus inversiones a reforzar sus plataformas de comercio electrónico en línea.

Las empresas priorizan su inversión tecnológica a través del e-comercio.

Empresas como Ralph Lauren decidieron invertir y potenciar el peso de la “ropa casual” en sus colecciones para la próxima temporada, suponiendo una mayor inversión en la adaptación de su producto a la demanda y teniendo en cuenta cada vez más ‘los gustos de los consumidores, independientemente de su poder adquisitivo.

Como suele ocurrir en estos casos, es posible que muchas empresas tengan que elegir entre absorber ese coste adicional, manteniendo los precios y sacrificando su margen de ganancias, o subir los precios para intentar salvar sus beneficios, aún a costa de perder clientes.

Este dilema es aún más problemático para las empresas cuyos proyectos dependen del endeudamiento externo o de planes estatales de estímulo, pues corren el riesgo de que sus costes se disparen por encima de lo presupuestado y la financiación inicial sea insuficiente.

¿Demanda sostenible?

La moda y las grandes marcas enfocan sus recursos y su estrategia hacia la sostenibilidad. Los consumidores piden transparencia y una mayor regulación en la cadena de valor. Hoy el 30ù de las grandes firmas apuntan hacia la sostenibilidad a partir de las materias primas dentro de las economías circulares.

Una de las iniciativas más populares en el campo de las materias primas es la apuesta por la Better Cotton Iniciative (BCI), proyecto destinado a la promoción de cultivos respetuosos con el medio ambiente.

Por cada kilo de fibra de algodón vendido por los desmotadores que participan en el programa, los miembros de BCI (que van desde hiladores a comerciantes) obtienen una Unidad Atribuida de algodón Better Cotton (Bccu).

Las empresas utilizan cada vez más un mayor porcentaje de algodón BCI en su mezcla de materias primas lo que constituye una de sus principales prioridades en materia de sostenibilidad.

Primark, número uno low cost, se ha incorporado a la carrera sostenible.

La compañía irlandesa, propiedad de AB Foods, puso en marcha un nuevo plan sostenible a través del cual prevé que los t-shirts más baratos sean fabricadas con fibra de algodón sostenible

El grupo ha decidido invertir y formar a los agricultores de su cadena de valor para aplicar prácticas regenerativas en el cultivo de algodón hasta 2030.

La incidencia de esta política en los costes es moderada y hasta negativa si se toma en cuenta el aumento de la clientela satisfecha por la iniciativa.

La firma dedica un presupuesto importante durante la próxima década para alcanzar la neutralidad de carbono.

H&M, el número dos de la distribución de moda a escala global, se ha puesto como objetivo que el 100% de sus materias primas sean sostenibles desde ahora hacia el 2030, es decir, que sus proveedores estén certificados y homologados con los estándares oportunos respecto al bienestar de los animales involucrados y el respeto al medio ambiente en todos los procesos.

El grupo sueco, que en los últimos años ha reforzado su apuesta por la moda sostenible y ha dado un gran peso a sus objetivos medioambientales en su comunicación corporativa, prevé invertir tanto en nuevas materias primas como el algodón y poliéster reciclados

Patagonia, compañía americana que ha hecho de la sostenibilidad uno de sus valores fuertes, es una de las empresas del sector que más ha apostado por este modelo, en junio del 2021 se alió con la productora finlandesa de fibra reciclada Infinited Fiber Company.

Las compañías llegaron a un acuerdo para que la finlandesa suministrase a la americana una fibra con apariencia y tacto de algodón y producida a partir de residuos textiles.

El objetivo de Patagonia es que el 100% de sus materiales sean reciclados o de base biológica en los próximos años.

 

¿Qué piensa la FAO?

La FAO anticipa en su informe cara al 2030 que la sostenibilidad será la clave en los próximos años para la producción y comercialización del algodón. El porcentaje de algodón producido con estándares sostenibles u orgánicos ha crecido de forma continua desde 2010, hasta alcanzar el 25% en 2018. De ello, el 45% es algodón certificado de Better Cotton Initiative (BCI).

Brasil lidera la producción sostenible (un 80% de su producción es certificada). Con todo, el avance de estas certificaciones supondrá también una mayor exigencia de transparencia y trazabilidad en la cadena de valor, subraya la FAO

Algodón 2030: precios a la baja, tímida subida de la producción y más sostenibilidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), prevé un aumento de la producción del 1,5% al año en la próxima década, con un alza del 1% en los rendimientos medios.

El algodón afronta el mundo post-Covid con muchos interrogantes.

La extrema volatilidad de los precios, la amenaza siempre latente de de nuevos conflictos comerciales, el clima y sus cambios, los conflictos armados, y la competencia siempre presente con el poliéster, Lo que si es cierto es que la trazabilidad y la sostenibilidad se convertirán en la norma.

En su último informe, la FAO, prevé que la producción aumente un 1,5% anual hasta 2030, cuando alcanzará las 28 millones toneladas.

La expansión vendrá dada en parte por el crecimiento de la superficie cultivada, con un crecimiento del 0,5% al año, y también por el crecimiento de los rendimientos globales, con una subida del 1% anual.

Los rendimientos se han mantenido planos desde 2004 debido a las plagas y escasez de agua en algunos grandes productores y por la creciente importancia de países con pocas tasas de rentabilidad.

En este sentido, la FAO señala “que las prácticas para la producción sostenible del algodón “podría traer mejoras en los próximos 10 años, y el aumento de los rendimientos continuara siendo un desafío en muchos países”.

India seguirá siendo el primer productor de algodón del mundo, con una cuota del 25%; seguida de China, con un 22%, Estados Unidos, con un 15%, y Brasil, con un 10% sobre el total de la producción mundial.

Por su parte, el comercio global de balas de algodón en bruto aumentara un 25% en la próxima década, hasta once millones de toneladas métricas, superando ligeramente el crecimiento del consumo debido al aumento de la demanda en países sin mucha producción local como Bangladesh o Vietnam. Ambos países junto con China representaran más de la mitad de las importaciones de algodón en bruto en 2030.

USA seguirá siendo el mayor exportador con un 33% del comercio mundial, frente al 36% actual, dependiendo de las relaciones comerciales con China durante el periodo.

Los precios, por su parte, no abandonarán la tendencia bajista que mantienen desde 2017. Es posible que China reduzca la cuota de producción del poliéster en favor del algodón, en el marco de su estrategia de transformación ecológica.

 

¿A que desafíos se enfrentara el algodón en la próxima década?

El sector del algodón estará confrontado a factores de riesgo mayores tanto endógenos como exógenos, que podrían condicionar estas previsiones. La más importante es la velocidad de recuperación económica de los diferentes países, este factor es mucho más importante para el algodón que para otras commodities agrícolas.

Atención la sostenibilidad mal utilizada podría llegar a ser también un arma de doble filo.

Según la FAO el reciclaje en la industria textil está creando un mercado nuevo y muy competitivo que podría reducir la demanda de algodón y de otras fibras. “Sin embargo, en países de rentas altas parece haber una creciente preferencia por fibras naturales, que podrían favorecer al algodón frente al poliéster”, puntualiza la organización.

La FAO previene de que el crecimiento de los textiles reciclados podría ser una amenaza para el comercio mundial de algodón.

No olvidemos los caprichos de la naturaleza, que podrían verse atenuados, por los avances logrados en materia de genética y lucha contra las plagas.

 

¿y Xinjiang?

 “Este problema es una preocupación cada vez más importante para los consumidores, la industria y los responsables políticos en muchos países y, dependiendo de si estas preocupaciones aumentan o disminuyen en el futuro podría alterar considerablemente las perspectivas de exportación de China de tejidos a base de algodón y en consecuencia, su demanda de algodón en bruto”, sentencia la FAO.

La situación de Xinjiang, donde la minoría uigur es sometida a trabajos forzados, ha sido uno de los mayores desafíos a los que esta confrontado el sector del algodón, junto con las falsificaciones de los certificados detectados en India por Gots.

El precio de la fibra aumentó en enero 15% más, con respecto al mes anterior. Los productores piden que “haya derrame” de precios.

 

¿La guerra y sus efectos devastadores en los insumos?

La guerra entre Ucrania y Rusia se ha convertido en una guerra mundial. El impacto en las materias primas y los insumos no se ha hecho esperar.

Tomemos el caso de Brasil, que es el 4 consumidor de fertilizantes del mundo y el primer importador mundial de los mismos.

Esta abrumadora dependencia externa lo hace muy vulnerable y la consecuencia inmediata de la guerra puede hacer que Brasil pierda el 25% de su necesidad en fertilizantes que le permite de tener una posición mundial en el café, la soya, la caña de azúcar y el algodón.

El gobierno de Rusia dio orden de suspender las exportaciones lo que afecta al 25% del consumo brasilero.

Rusia y Bielorrusia exportan el 30% potasio mundial lo cual hace que hoy toda la agricultura mundial se vea afectada.

El Brasil dispone hoy día de una capacidad de hasta tres meses en fertilizantes.

Debemos tener en cuenta que el precio de los insumos se ha duplicado desde el 2021 hasta hoy.

El mayor problema inmediatamente es el potasio y el fosfato. Recordemos que Brasil importa el 75% del fosfato que consume.

Pero la dramática situación que vivimos hoy, en la que mitad de los brasileños sufren algún grado de inseguridad alimentaria, con 19 millones de personas en situación de hambre, se generó hace varios años”, antes del alza de precios de los fertilizantes, contrarrestó Maria Emilia Pacheco, asesora de Fase, una organización no gubernamental de educación y derechos sociales.

Brasil dejo el mapa del hambre (FAO) en 2014, pero volvió en 2018 con un gran aumento de la desnutrición.

La situación en España es dramática, El sector agrario atraviesa un momento crítico. Mas del 50% de los agricultores están como consecuencia de la sequía, en los secanos o la caída de las reservas de agua para los regadíos,

Los ganaderos por están enfrentados a la ausencia de pastos en la mayor parte de los 8 millones de hectáreas.

Los piensos para la alimentación animal han sufrido un aumento de más del 30%.

España importa casi todo el maíz que consume y el 40% desde Ucrania.

El algodón empieza a sufrir de lleno los efectos devastadores de la guerra ya que una gran parte de los insumos son importados.

 

¿Argentina y la guerra?

El caso de Argentina es diferente a corto plazo la situación generada por la guerra va a beneficiar a la Argentina porque le permitirá ingresar mas divisas por las exportaciones de granos y carnes, pero a mediano plazo el efecto negativo se hará sentir por el aumento del costo de los insumos principalmente el maíz que tendrá una repercusión directa en la carne.

 

¿Y el algodón argentino?

No hay que olvidar que, sin productores, NO HAY ALGODÓN, este es a mi entender el tema central. Los precios del algodón permiten que el mismo compita ampliamente con los granos.

Sin duda que, con el nivel de precios actuales, el algodón se convierte en el cultivo más rentable en Argentina y puede competir sobradamente con los granos.

 

¿Qué opinan los productores?

El productor Ernesto Iván, explica “El algodón puede competir con otros cultivos en esta campaña, hay buenas perspectivas en los precios”,

“Con la tendencia alcista del algodón en éstas últimas semanas, pasamos a tener un precio muy atractivo, indicó, para luego señalar que “siempre el algodón nos brinda más seguridad de cosecha que otros cultivos”.

El productor algodonero de las Breñas Sergio Struss, opino, que el algodón “es de hierro, soporta más las agresiones del clima y eso lo pone por encima de otros cultivos”.

“Sin embargo, sería bueno que el sol brille para toda la cadena, y no solo para determinados sectores”

Struss indica; “este año se está poniendo lindo, está cargando muy bien y no hay ataque de picudos al menos en mi zona, y eso es un paso adelante porque parece que estamos comenzando a tener más cuidados los productores”.

El productor algodonero Carlos Guido Ruiz, de Los Juríes, Santiago del Estero, expone “este tema del algodón es bastante ágil si es un mercado transparente: con un capullo de más, baja el precio automáticamente, y donde falta un capullo, se tonifican los valores hasta igualar y hasta superar el valor de exportación”, .

“Me gustan los años donde no sobra algodón porque la comercialización se vuelve ágil, dinámica y al contado, y es una campaña buena permitiendo una suerte de stock para vender fuera de temporada y no complicamos con los precios”, expresó, agregando que “lamentablemente, los hilanderos no son nuestros amigos, sino a veces todo lo contrario, porque pretenden la materia prima a bajo costo y a pagar cuando ellos comercializan lo que industrializan, pero a paupérrimos valores para el productor” comento.

 

CONCLUSION

Mas que dar conclusiones pienso que debemos hacernos una serie de preguntas para poder reflexionar, cual será el rumbo y el futuro de la cadena algodonera.

Es decir que prefiero no concluir y dejar abierto el debate y la reflexión ya que la pandemia y la guerra son dos factores que han cambiado totalmente la visión y las costumbres del mundo que hemos conocido hasta ahora.

1- ¿Como es posible, para los integrantes de la cadena algodonera combinar, a corto plazo, la toma de decisiones operativas con una visión estratégica a largo plazo?

2- La pandemia ha permitido la flexibilización del sector y lo ha preparado más que nunca para reaccionar a una situación de crisis, la pregunta es ¿hasta qué punto, puede hoy el sector textil absorber los efectos inflacionistas y preservar los empleos?

3- ¿Cuál es el rol que juegan las materias primas en la economía?

4- ¿Podemos decir que decir que 2022 y 2023 estarán marcados por menos márgenes y más sostenibilidad?

5- ¿El sector algodonero ha pasado de la guerra de precios a la guerra de costos, como se materializa este fenomeno?

6- ¿Las empresas de distribución textil prefieren invertir en mercados maduros más que en mercados emergentes?

7- ¿Puede la fibra de algodón negociarse en bitcoins?

8- ¿Cuál será el efecto de la guerra a mediano plazo en la cadena de valor algodonera?

9- ¿Debido a la extrema volatilidad de Nueva York, puede el algodón argentino convertirse en una alternativa mas atractiva que otros orígenes?

10- ¿La oferta de algodón argentino trazable, sostenible y clasificado 100% por HVI ICA-BREMEN, puede permitir obtener un precio justo + una prima?

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Georges Toby

Profesor de Economía y Marketing Internacional. Vicepresidente no ejecutivo de APPA (Argentina). Miembro de la Fundación Más Valor (Argentina). Miembro del Board de Branson commodities ( África del Sur). Árbitro de la AFCOT (Francia). Ex presidente del CICCA (Londres). Ex presidente de la AFCOT (Francia).

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